Dolores Payás nació en Barcelona. Durante varios años vivió en México DF. Estudió cinematografía en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y trabajó como guionista de televisión. A su regreso a España siguió con su labor de guionista y también dirigió dos largometrajes: "Me llamo Tessa" y "Mejor que nunca".
Hace cuatro años decidió dedicarse exclusivamente a la literatura
En una entrevista que se le hizo en el Diario de Navarra en fecha 17 de marzo de 2013 afirmó:
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| Dolores Payás |
"Adorables criaturas" es también una obra "denuncia", indica la autora. Eligió finales del siglo XIX "porque supuso un punto de inflexión en
el que se articula el movimiento feminista y surge una mujer nueva. La burguesía quiere pulir la superficie. Tiene miedo a la
naturaleza y el sexo es liberador, es la naturaleza en estado puro",
explica, y matiza que lo ha introducido "como elemento perturbador y dramático que rompe".
En la novela se recuerda también lo que se denominó "histeria" que, dice Payás,
fue "un invento de los hombres para catalogar a las mujeres rebeldes, a
la mujer que quiere escaparse; he querido, y espero haberlo conseguido, que todos mis personajes crezcan y muden y se transmuten".
Añade que la obra "no fue una gestación rápida; fue exasperadamente pausada y orgánica, como un árbol de lento crecimiento. Se espera que la mujer siga siendo poco menos que angelical en todos los ámbitos de la vida. De nosotras se espera que seamos agradables y dulces, que nos deshagamos en sonrisas y que tengamos buen aspecto caiga lo que caiga".
Añade que la obra "no fue una gestación rápida; fue exasperadamente pausada y orgánica, como un árbol de lento crecimiento. Se espera que la mujer siga siendo poco menos que angelical en todos los ámbitos de la vida. De nosotras se espera que seamos agradables y dulces, que nos deshagamos en sonrisas y que tengamos buen aspecto caiga lo que caiga".
Y ahora vamos con la historia que se ubica en el siglo XIX en una pequeña ciudad cercana de la que no conocemos su nombre.
Como personajes centrales de la novela tenemos a un pudiente matrimonio, Los Ubach. Luego hay muchos otros habitantes que transitan por la mansión y, poco a poco, vamos descubriendo la vida que les ocupa y las
relaciones que se establecen entre ellos, tanto entre los miembros de la propia
familia como del personal de servicio:
- León de Ubach, es el anfitrión de la casa y el propietario de una colonia industrial. "Solo se le podría reprochar una apariencia en exceso cuidada, pues un golpe de peine más y ya no podría eludir la acusación de ser atildado", se afirma literalmente en la novela. También se dice de él que "pronto descubrió lo fatigoso que era tener una mujer joven y hermosa (...). Malvivía controlando la temperatura de su amor a todas horas".
- Inés, mujer de León, es una joven caprichosa, antojadiza
y perezosa, y a la que le diagnostican "histeria aguda". En la novela se dice de ella que "tenía un retorcido sentido del humor".
- Tessa, hermana de Inés. Se independizó y comenzó a luchar por los derechos de las mujeres convirtiéndose en una mujer feminista, liberal y sufragista, "una burguesa en estado de necesidad y con muy pocas alternativas", recuerda la autora. Se dice en la novela que practica el amor libre. "A lo más que alcanzaba era a simular camaradería cuando en realidad estaba dolorosamente enamorada (...). Como tantos amantes vivían instalados en un perpetuo malentendido (...). Daba vueltas en círculos cerrados. Esperaba un milagro, la aparición súbita del amor, pero obtuvo la sintaxis desnuda de una verdad (...)". Tiene que oir algo tan duro como: "No te deseo. No me interesa tu cuerpo, sólo sueño con el de ella".
- La antigua institutriz y gobernanta de la casa Ubach: Miss Lucy. Según la autora: "No pertenece ni “arriba” con los señores, ni “abajo” con el servicio. No participa plenamente de ninguno de los dos mundos".
La madre de Inés y Tessa murió tras dar a luz a la primera (teniendo la segunda tres años) y fue ella quien se ocupó de las niñas desde ese momento. Como dice la novela: "Había cruzado el despeñadero de los cincuenta pero su cutis inglés de vainilla azucarada seguía terso e impoluto" y que lo que la miss necesitaba era "un aflojamiento de faja, en sentido literal y figurado". Sin embargo, disponía de una "concentración de ajedrecista".
- Samuel, un médico entrometido que observa y supervisa todo lo que allí ocurre. "Era comensal fijo de la casa y más gorrón que gorrión". En un momento dado, llega a decir: "La mujer es corazón o no es nada. La auténtica mujer no piensa, siente. Es una bella criatura incomprensible. Misteriosa, enigmática...".
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Origen imagen:Đorđe Andrejević Kun: Majka |
- Y para enigmática, la nodriza, que llegará a la casa provocando un gran rechazo en la madre, ya que se trata de una singular campesina que
no habla y que no posee ninguna educación pero lo realmente importante es que
la leche para amamantar al pequeño es de buena calidad.
Afirma la autora que: "En el Nouveau Dictionnaire de médecine et de chirurgie, el Doctor Devillier decía lo siguiente: Una nodriza debe ser considerada sólo como una vaca lechera, en el momento en que pierda esta cualidad es imprescindible despedirla de inmediato. Pues no sólo se habrá convertido en un animal inútil sino también en un animal peligroso”.
- Macario, el chófer.
- Rita, la cocinera (que, por cierto, habla de las naranjas de mi tierra al preparar un plato).
- Dos jóvenes criadas a las que Dolores Payás alude siempre como "las criaditas".Se sitúa a los personajes femeninos en planos distintos, reivindicando por un lado el papel de la mujer y su dignidad humana y, por otro, a los hombres como seres "en la jaula de hierro de su tiempo".
La novela toma el título, supongo, de una conversación que mantienen León de Ubach y Samuel (el médico), en la que este último dice: "Adorables criaturas... Dios las bendiga", refiriéndose a las mujeres que habitaban la casa.
"Es un hecho universalmente reconocido que en materia de animación nada supera a la presencia femenina".
Está construida de atrás hacia delante y afirma la autora sentirse "particularmente orgullosa y satisfecha de las partes cómicas de la novela, de los personajes que se encargan de aliviar y hacer sonreír".
"Es un hecho universalmente reconocido que en materia de animación nada supera a la presencia femenina".
Está construida de atrás hacia delante y afirma la autora sentirse "particularmente orgullosa y satisfecha de las partes cómicas de la novela, de los personajes que se encargan de aliviar y hacer sonreír".
En mi opinión, se trata de una lectura muy entretenida, aunque emplea un vocabulario tan tan selecto que, a veces, resulta hasta complejo, ya que parece que todas y cada una de las palabras hayan sido perfectamente escogidas.
Hay frases que hay que leer dos veces para captar todo su sentido y encontré muchos vocablos cuyo significado desconocía, como: marasmo, votiva, guedejas, albardarla, lémures, mogol, emético, cicádidos, goznes, asaz, halda, pantagruélico, sardónicas, nimbar, aspidistras, virago, sinódico, ánade, baldaquín, coda, aherrojar.
No obstante, a mí me ha encantado y la recomiendo sin ningún género de duda.
Seguidamente recopilo algunas frases:
- "Los visillos blancos de gasa le acariciaron las mejillas con una cosquilla mañanera. Afuera, el jardín se dejaba acunar por los primeros rayos de sol".
- "Las pupilas centelleando desde un rostro lunar barnizado de sudor".
- "El aire de la noche apuñaló la habitación".
- "Ruborizada como una santa en apuros".
- "Gentil fuego, tertuliano complaciente que jamás contradecía".
- "Le sonrió paternal. Y se desvistió un poco menos paternal".
- "Mejor una vida sin oropeles que unos oropeles sin vida".
- "Leían y contestaban sus cartas al alimón" (aquí va un guiño cómplice a Kirke, mi compi).
- "El único trauma que sufrió durante la noche de bodas fue el causado por el aburrimiento".
- "No se ama por puro voluntarismo.-Pues yo sí. Yo te amo con premeditación".
- "También los afectos se aprenden, ella no había tenido quien le enseñara".
- "El mercurio del termómetro bailaba un apretado chotis".
- "Había perdido toda identificación consigo misma. Peor aún, estaba incapacitada para convivir con su yo o siquiera para tolerarlo".
- "Hubiera hecho las delicias de un descuartizador de mentes".
- "El padecimiento amoroso es egocéntrico y tóxico, quiere seguir siendo".
- "A su manera oscura comprendió que en el mundo no había lugar para ella"..
Acabo transcribiendo el último párrafo de la novela:
"Aún hoy, en la segunda década del siglo XXI, una mujer que se comporta de modo demasiado emocional o con más rebeldía de la aconsejable corre el riesgo de que califiquen como una histérica.
Y si el adjetivo se aplica a un hombre, hay muchas posibilidades de que éste sea homosexual".


































