lunes, 5 de noviembre de 2018

"Cake"





"Cake" es un drama de 102 minutos, dirigido por Daniel Barnz y que protagoniza Jennifer Aniston (siendo la productora ejecutiva). Dicen que es el rol más comprometido de la carrera de la actriz porque, habiendo interpretado siempre papeles divertidos, éste es en el que menos agraciada físicamente se muestra. Aparece sin maquillaje, está enorme y con cicatrices postizas en la cara.

Interpreta a Claire, una enferma crónica adicta a las pastillas que forma parte de un grupo de terapia tras la muerte de su hijo en un accidente y la separación de su esposo.


Claire con su ex
Allí se habla de Nina, una miembro del grupo que se acabó suicidando, siendo Claire quien relata los detalles del fatal suceso diciendo: "¡Muy bien, Nina! Detesto suicidas que facilitan las cosas para los sobrevivientes", siendo invitada posteriormente por la directora del grupo a abandonarlo por el tono en que habló. 
Además, en general, su actitud es tan agresiva con las personas que termina por apartar a todos.

Roy
Se obsesiona tanto con el tema de Nina que la ve en sus delirios y empieza a indagar sobre su vida hasta el punto de que inicia una tormentosa relación con su marido Roy, interpretado por Sam Worthington.

Claire
Ella se castiga por vivir, quedando patentes en las imágenes sus sentimientos de soledad, depresión e inutilidad, hasta el extremo de sentir deseos de suicidarse. 

Nina y Claire


He leído que lo de "Cake" (=pastel) no es tan solo un título sugestivo, sino un ofrecimiento de Claire para el viudo con quien comienza la relación, así como la forma que tiene Nina de tentarla en las visiones que padece, llevándole un pastel.

Se tarda bastante en conocer la causa de su dolor, porque la información se va dosificando poco a poco, pero se sabe que para superarlo necesita terapia en el agua. 

Claire
Como anécdota curiosa diré que la actriz necesitó hasta treinta tomas para grabar una escena en la que se sumerge en la piscina debido a un episodio traumático que sufrió de niña cuando cayó con un triciclo al agua y no pudo salir hasta que la ayudó su hermano.
Silvana
Silvana (Adriana Barraza), es una mujer mexicana, ya mayor, que le sirve de acompañante, de consejera, que la escucha, la acompaña y la apoya. 
Sus palabras son maravillosas y algunas de sus escenas son las mejores de la película.

Os dejo con unas imágenes en las que su fisio le recrimina su actitud y le pregunta si quiere mejorarla, a lo que ella responde que sí.


Ella, Claire, consigue cambiar solo un poco, pero el final ya no os lo puedo contar, para ello tendréis que ver la película. 

Lo que sí me atrevo a decir es lo siguiente:



viernes, 28 de septiembre de 2018

Vuelvo con "Magnetismo"



Dije que volvería en septiembre...
y por poco no llego. 
No, no creáis que todo el tiempo que he estado ausente ha sido de vacaciones (han mediado días de hospital con seres queridos y otros muchos dedicados a tareas distintas).

Aunque aquí estoy de nuevo, siento decir que no creo que pueda "bloguear" con la asiduidad con que antes lo hacía (tan característica mía, por cierto, como algun@s sabéis).


MAGNETISMO


Entre Carlos y Valeria existía una atracción innegable. Cualquiera que los viera podía corroborar que continuamente necesitaban rellenar sus posibles huecos de afectividad intelectual, caso de que esta pueda existir.
Era tal la química entre ellos que pasaban el tiempo hablando sobre lo terrenal y lo divino, comentando sus proyectos a corto y largo plazo, leyéndose los pensamientos con tan solo una mirada. Hasta coincidían muchísimas veces en el color de la vestimenta...

En su lugar de trabajo era donde más tiempo pasaban juntos hasta el punto que, por donde quiera que pasaban, la gente desaparecía como por arte de magia. A Valeria no le incomodaba sino más bien al contrario; a Charly, como así le llamaba ella cariñosamente, le resultaba un poco más violento.
Parecía que todos pretendían dejarlos solos al ver en sus ojos sus ávidos deseos de contarse cosas.

Discutían también y bastante, porque a ella le gustaba debatir casi todo lo que él decía pero, contrariamente a la infundada creencia de que los roces separan y de que a la gente le gusta ser testigo de las confrontaciones dialécticas de los demás, las que ellos tenían se acababan diluyendo tan pronto como un cubito de agua en unas cálidas manos y siempre con la misma rapidez con que todos, de nuevo, se esfumaban.
Pudiera decirse que se encontraban seducidos por una comunión de almas en toda regla, un indescriptible feeling o una auténtica revolución de neuronas cuando se cruzaban por los pasillos.

Valeria pensaba en lo afortunada que era al haber encontrado lo que llamaba "su otro yo", dado que creía que su conexión no era física sino casi paranormal.
Charly se centraba más en la ardua misión que suponía explicar al mundo entero el baile de palabras que se producía cuando hablaban, la fiesta de reflexiones que había cuando ambos filosofaban y las risas de sus secretos jugando al escondite cada vez que uno de ellos llamaba al timbre mental del otro.

Ella, que lo quería con locura y tenía la certeza de que, juntos, hubieran sido felices algún día, se preguntaba por qué razón nunca consiguió traspasar el umbral de su intelecto. 

Quizás porque Charly, que llamaba a otras aldabas, era único para ella y Valeria para él, no.

Y yo pienso (y aquí lo dejo): ¿qué sucede con los imanes cuando se encuentran lejos?


 

lunes, 25 de junio de 2018

"La chica olvidada", de Noelia Lorenzo Pino. ¡Y FELIZ VERANO!



Noelia Lorenzo Pino nació en Irún en 1978, estudió Formación Profesional y es profesora de corte y confección. 

Noelia Lorenzo Pino
Aunque su carrera profesional está ligada al mundo de la moda en el que trabajó desde los 17 años (-en 2006 abrió su propia empresa de moda con su hermana, que la crisis le obligó a cerrar en 2010-), desde pequeña descubrió su pasión por la escritura (-en particular, por la novela negra-), por lo que, paralelamente, ha dedicado parte de su tiempo a escribir y siempre con muy buenos resultados. Ya con 18 años escribió su primera guión de teatro.

He leído sobre ella que la calle es su mejor fuente de inspiración, que no tiene teléfono móvil, que le encanta la libertad y la privacidad, además de confesarse "adicta a la novela negra y muy cinéfila", y que ha llegado a llorar al "cargarse" a alguno de sus personajes.

Según ella, "es muy importante que una novela tenga alma. Profundizo en cada uno de ellos y así el lector puede empatizar fácilmente".

En 2013 publicó su primera novela, "Chamusquina", y en 2015,  "La sirena roja", en la que aparecen los agentes de la Ertzaintza Eider Chassereau y Jon Ander Macua (-afirma que le gustaría que este último personaje lo interpretara algún día Javier Bardem, caso de llevarse al cine-).

Pues bien, ambos son unos investigadores que vuelven a salir en esta novela que nada tiene que ver con las anteriores.

La relación entre ellos dos, hombre y mujer, a mí es la más interés me ha suscitado. La definiría como una mezcla de camaradería, amistad, complicidad, afecto, empatía, e incluso amor entendido en el amplio sentido de la palabra. Son dos personas que se entienden sin palabras, que se preocupan por el otro sin preguntarse y que se hacen fácil la vida sin esforzarse.

Más de una vez he dicho que la novela negra no figura entre mis géneros literarios favoritos; sin embargo, esta novela me tuvo en vilo hasta el final. Para ser sincera, en las primeras páginas me pareció estar ante un género juvenil, pero en ningún caso es así. Me ha tenido enganchada de principio a fin.

Del argumento tan solo diré que, con catorce años de diferencia, se suceden los crímenes de dos chicas y son los susodichos agentes (Eider y Jon Ander) los que acaban resolviendo los casos y dando con los culpables. Son ellos los que saben encajar las piezas de un gran puzzle por lo sospechoso que les resultan algunas semejanzas entre los sucesos y porque hay personas comunes en los entornos más cercanos de ambas desaparecidas. 

Es tal el entramado de personajes y tan reales las situaciones que se plantean que llegas a sentir una pequeña punzada con cada palo que reciben y un pequeño respiro con cada buena nueva que les llega.

Todo ello narrado de una forma impecable y con la pertinente dosis de tensión que da credibilidad a la historia. 

Acabaré con palabras de la propia autora: "hay que leer mucho, dejar volar la imaginación, sentir cada capítulo, echarle muchas horas y tener autocrítica", así como con una frase de Benedetti que resumiría muy bien el núcleo principal de la novela: 




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Yo espero que no me olvidéis aunque ponga el blog en "modo vacaciones" hasta septiembre...

¡Que paséis un feliz verano 
todos y cada uno de vosotros!


miércoles, 6 de junio de 2018

Un chico de palabra

 
Aparentemente formaban una extraña pareja. Ella, Noor, es argelina, de piel tostada y larga melena negra. Él, David, parece híbrido; diríase que español y sueco a la vez pues tiene tez morena y cabello rubio.
Cuando Cupido les lanzó su flecha con fuerza no sabían que su amor, ni de lejos, iba a ser sempiterno.

La madre de Noor andaba unos días muy preocupada y, necesitando desahogo, me confesó entre lágrimas que su hija le había pedido emanciparse para así poder hacer su vida y que su marido desconocía esa relación.
Temía que, fuera de su manto protector, llegara a suceder algo que a él le enfureciera dado el fuerte carácter que tenía.

Le aconsejé que se enteraría más pronto que tarde y que lo correcto sería contárselo.

Fue entonces cuando ella, Khadidja (madre de Noor), decidió invitar a David a cenar. Lo organizó todo a la perfección a fin de que su marido fuera asimilando que la niña pronto saldría del nido.

El muchacho les pareció bueno, los trató con mucho respeto e hizo gala de una exquisita educación, tanto que Ahmed, que así se llamaba el padre, quedó encantado con él.

La sorpresa llegó al final de la cena cuando, con un té entre las manos y mirándoles a los ojos, David les dijo que quería convertirse al Islam.
Todos se quedaron perplejos, pero rápidamente se dieron cuenta de lo rotundo y serio de su afirmación.
No se equivocaron. El chico se convirtió y ello les hizo pensar que su niña estaba con un hombre de palabra.

Hoy, un año después, Noor y David han roto su relación.

Él le ha dejado una nota en la que le dice que va a contar a su padre que han mantenido relaciones sexuales, sabiendo la extrema importancia que la religión islámica concede al tema de la virginidad.
Le pide, a cambio de tener la boca cerrada,  unos cuantos miles de euros que Noor no tiene.
Como el chico era y es de palabra, ha decidido ya llevarla a término.
 



339 palabras

Reto de la Comunidad Relatos Compulsivos: 
Palabras a emplear: "híbrido, "emancipar" y "sempiterno".

¡He obtenido el 3r puesto!

Este es el bonito póster que Sue
organizadora de la Comunidad,
 ha elaborado para mí:


lunes, 21 de mayo de 2018

¿Ilusa o esperanzada?


Me llaman ilusa porque me dejo engañar con facilidad y tiendo a hacerme ilusiones sin fundamento, pero creo que simplemente soy alguien que se pasa la vida esperando.

Por ejemplo, me alimenta la esperanza de escuchar alguna palabra de agradecimiento o, aunque sea, algún pequeño indicio del mismo cuando tengo algún detalle con alguien; anhelo un perdón por el tono agresivo con el que se me habló, o que me musiten un "ya pasó" después de aquella fase convulsa que hubo en mi relación y por la que me disculpé.

Soy alguien que aguarda pacientemente que le envíen ese texto que le dijeron, que le comenten aquel que envió y que le mencionen en algún asunto en el que algo tuvo que ver.
Me esfuerzo por llegar siempre a tiempo pero también me gusta que los demás lo hagan.

También soy de las que confía en que ese vecino que no me habla cambie de parecer en algún momento así como que, al cabo de unos días de fallecer un amigo, me pregunten cómo estoy.
Me ilusiona abrir algún regalo por Reyes, recibir una rosa por San Valentín o una felicitación por mi cumpleaños.

Algunas veces me encandilan simples nimiedades como: que me devuelvan una llamada, que suene una voz amable al otro lado del teléfono, que me digan lo buena que estaba la tarta que hice con cariño o que me noten un cambio en el peinado.

Me fascina que se anticipen a mis deseos, que llegue rápida una reconciliación tras un enfado o que se reanude aquella conversación tan interesante que se quedó a medias.

Sin embargo, en otras ocasiones, se trata de cosas de más enjundia: sueño con que nunca se marchen los míos (o aquellos a los que quiero), y fantaseo con que se cumpla la promesa que me hicieron un día al regalarme medio corazón de madera y que, desde hace años, guardo en mi joyero.

Pensándolo bien, igual deberían desdoblar en el diccionario la acepción que hay de la palabra "ilusa" y figurar mi nombre en una de ellas.

lunes, 7 de mayo de 2018

Formas de vivir

 

Se había comprometido consigo misma a ser feliz, a cuidarse, respetarse y amarse todos los días de su vida hasta que la muerte la separase de ella.

Eso le otorgaba cierto carisma a los ojos de los demás porque mientras estos se dedicaban a lidiar con sus quehaceres domésticos y al cuidado de sus hijos, veían que ella tenía tiempo no solo para trabajar sino también para viajar, ir de tiendas y gastar en caprichos e ir a fiestas en las que podía conocer a personas que le enriquecían intelectualmente.
Por supuesto, siempre luciendo sus mejores atuendos y haciendo gala del delicioso don de gentes con que la naturaleza la había dotado.
La envolvía , por añadidura, un halo de misterio que muchas mujeres (y hombres también) envidiaban en secreto.

Pero ella, todas las noches al acostarse analizaba su jornada y, pese a darse cuenta de que no seguía la corriente de nadie ni comulgaba con "dimes y diretes" (como hacían, generalmente, todos sus compañeros, amigos, vecinos y familiares), había una cosa que la desvelaba hasta que, tras barajar todas las posibilidades a su alcance, tomó la decisión que le pareció más adecuada y que sus allegados consideraban poco menos que constitutiva de delito, dada la libertad de que disponía: ingresar a sus padres en una residencia geriátrica debido a los males que les aquejaban.

Los cuidados que ellos necesitaban y merecían los podía prestar sin ningún tipo de dificultad el personal especializado del centro (sanitarios, fisioterapeutas...), pero lo que nadie podía darles es lo más grande que ella tenía y que volcaba en ellos a diario: el amor con el que se llenaba haciendo continuamente lo que le placía.

279 palabras


Reto de la Comunidad Relatos Compulsivos: 
Palabras a emplear: "carisma", "añadidura" y "constitutivo" (propuestas por el anterior ganador, el compañero Francisco Moroz).


¡He obtenido el 2º puesto!

Este es el bonito póster que Sue
organizadora de la Comunidad,
 ha elaborado para mí:


miércoles, 25 de abril de 2018

"Misión Olvido" de María Dueñas

Se trata de la segunda obra de María Dueñas, nacida en Puertollano (Ciudad Real) en 1964.
Es Doctora en Filología Inglesa y profesora titular en la Universidad de Murcia, actualmente en excedencia.
A lo largo de su carrera profesional ha impartido docencia en universidades norteamericanas y participado en múltiples proyectos educativos, culturales y editoriales.

María Dueñas

Su primera novela, "El tiempo entre costuras", de la que se han realizado 38 ediciones, ha superado el millón de ejemplares vendidos y sus derechos han sido cedidos para traducciones a 27 países.
Este libro me gustó muchísimo a pesar de ser, en mi humilde opinión, menos real que "Misión Olvido".

Precisamente fue en Valencia, en octubre de 2012 donde presentó ésta, su segunda novela.

A pesar del título, la escritora dijo en ese momento que "el olvido no sirve de nada, el olvido por el olvido no lleva a ningún sitio. Las cosas hay que dejarlas convenientemente cerradas y bien cosidas para evitar que aparezcan los fantasmas del pasado".

He leído que quiso garantizar en esa presentación que en ningún momento "Misión Olvido" formó parte de su vida personal, declarando: "Me encuentro en otro tipo de misión; misión futuro, ésta es una etapa muy bonita donde acompaño a mi libro y escucho la opinión de los lectores. Prefiero no olvidar, al revés, vivir la promoción con toda su intensidad".

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"A veces la vida se nos cae a los pies con el peso y el frío de una bola de plomo"

Y así es cómo empieza esta novela de 512 páginas, ambientada en los años cincuenta de España.

Blanca Perea es una profesora que emprende un viaje que, en realidad, es más bien una huída precipitada de su hogar al quedar truncada su vida cuando su marido la abandona por una chica más joven a la que deja embarazada (-no descubro nada, esto se sabe ya en las primeras páginas del libro-). 

Ella, con dos hijos ya veinteañeros, se marchará a la Universidad de Santa Cecilia, en California, donde se centra en un proyecto que muchos están intentando parar: que se construya en un paraje natural un centro comercial. A la vez, será la encargada de estudiar los escritos de Andrés Fontana, un profesor español muerto hace años en un accidente, porque "el simple hecho de poder constatar que aquello había sido terreno misional, sometería a la zona a un especial tratamiento legal".

Conocerá a quién la seleccionó para esa misión otorgándole la beca: el carismático Daniel Carter, una de las figuras con más solvencia intelectual allí; a su director, Luis Zárate, con el que Carter parece tener sus más y sus menos (muy interesantes); a su compañera de departamento Rebecca Cullen, a la que considera persona con muy buen fondo, generosa, compasiva y honesta; la perturbada, retorcida y provocadora anciana Darla Stern; y, por último, a su hija Fanny, "con mente siempre a pasito de caracol".
Todos ellos son personajes muy bien perfilados con la impecable prosa de María Dueñas, sin excesos ni florituras. 

En la novela se hacen también alusiones a todos aquellos emigrantes que forjaron la región y a los franciscanos que fundaron las misiones. Hasta se habla del escritor español Ramón J. Sender (que fue estudiado por Carter, a instancias precisamente del profesor Fontana).

Está narrada en primera persona por Blanca, absoluta protagonista de la historia.

Ya
sabéis que suelo contar poco del argumento, por lo que tan solo añadiré que me resultó un poco lenta al principio con toda la organización del legado de Fontana (-dejando ver los entresijos de una universidad, lo cual sí me resultó interesante porque me hizo evocar mis tiempos de universitaria-), pero adquiere un ritmo apasionante cuando se entrecruzan los personajes de Carter, Zárate, Cullen y la señora Darla.

E
n cuanto al nombre de la novela, en un principio pensé que se titulaba así porque es lo que Blanca emprende respecto a su vida personal: la imprescindible misión de olvidar. 

Pero una vez metida de lleno en la trama se llega a saber que una de las presuntas misiones fundadas por los franciscanos en aquellos terrenos de los que antes hablaba (-para evangelizar a la población-) tuvo ese nombre, misión Olvido (de Nuestra Señora del Olvido), por lo que pudiera entenderse que el título de la novela tiene ese doble sentido. 

Rescato algunas frases, como siempre, que me llamaron la atención (-son muchas y os libero de leerlas. Yo las transcribo para que queden reflejadas en mi blog y no queden simplemente subrayadas en mi libro-):

  • "El tiempo había separado nuestros caminos y quizá el músculo de la cercanía había perdido vigor".
  • "Intentaba encontrar una mota de coherencia en medio de la confusión (...) con la boca y manos limpias, el estomágo vacío, la mente en orden y el corazón seco".
  • "Traducciones sobre la mesa de la cocina aliñadas con más imaginación que rigor".
  • "Le habló de trigonometría, declinaciones y empeño; de poetas, fórmulas químicas y tesón. De ecuaciones y sintaxis, de entereza".
  • "Quizás no estaba tan sola como creía. Quizá la solución pasaba por llenar mi vida con otros afectos en vez de seguir lamentando los perdidos".
  • "Embaló los sentimientos junto con las emociones y los almacenó en la trastienda del pensamiento".
  • "Es sano desatascar las cañerías de la memoria y terminar de hacer las paces con todo lo que quedó atrás".
  • "Le pareció que durante la mitad de la mitad de un segundo, sus dedos llegaron a rozarse".
  • "Tal vez por ese cable de auxilio que la lucidez nos echa de tanto en tanto cuando estamos al borde del precipicio".
  • "Dicen que la compasión es un síntoma de madurez emocional, no es una obligación moral ni un sentimiento que nazca de la reflexión. Simplemente es algo que, cuando llega, llega".
  • "Lo efímero de la felicidad, la simpleza brutal con que los zarpazos del destino son capaces de llevarse por delante lo que creemos duradero e ilusamente establecido".
  • "A duras penas ató cortas las ganas de besarla".
  • "Continuó desoyendo a sus escrúpulos. Ya tendría tiempo de hacer las paces con ellos".
  • "Eran una raya en el agua. A nadie le interesaban".
  • "Esa erosión emocional de la que creía estar ya recuperándome y a la que había regresado de golpe sin haber tenido siquiera tiempo para abrir un paraguas o ponerme a cubierto del temporal".
  • "Me acurruqué junto a él para hacerle compañía mientras cada uno ajustaba cuentas con sus propios demonios".
  • "Sobre la habitación se extendió una lámina de silencio denso, hasta que Luis la rajó".
  • "El reparto de talentos siempre fue arbitrario, a nadie le dieron a elegir".
Acabo con ésta que consta en el prólogo de la novela y que comparto:
"Una novela luminosa, un tributo a las segundas oportunidades, la reconciliación y la reconstrucción". 

Tal y como le dijo Daniel Carter a Blanca
"Al final te vuelves a abrir a la vida, avanzas, progresas".

Y como acaba diciendo la autora en sus agradecimientos, en la última línea del libro: 
"Lo mejor de la vida, 
muchas veces, 
todavía está por llegar".