jueves, 18 de mayo de 2017

"A enemigo que huye, puente de plata"

     Soy de los que digo en cada momento lo que pienso, sobre todo, cuando estoy entre amigos. Algunas veces hasta se acepta bien. Lo defiendo con fuerza, vehemencia y corriendo el riesgo de estar equivocado, pero siempre con fundamento.
Ahora bien, también confieso que discutir es un arte que no tengo y que la asertividad no es mi fuerte. Y es por esto que me enemisté con Alfonso, con el que no he vuelto a hablar desde aquel día en que, comentando sobre nuestros muchachos, le dije que su Paquito era un zoquete, que todos sus otros hijos serían eminencias pero Paquito, era eso, un zoquete.
Alfonso me empezó a recriminar que quién era yo para juzgarle, gritando y casi fuera de sí. Fue entonces cuando le dije que, además, él era un bravucón.
Me soltó tal clase de improperios que nos fuimos cada uno para su casa sin arreglarlo.

     Como para mi las discusiones son: exponer puntos de vista, contrastar, debatir sin separar y, menos aún, sin poner puntos finales en las relaciones, al cabo de un tiempo creí que habíamos llegado a tal punto de no entendimiento que pensé que le debía disculpas por si en algo me hubiera excedido, así que le escribí una carta que personalmente le eché en el buzón de su casa una mañana cuando salí a comprar pan.
 

     Su respuesta fue el silencio. No solo no contestó mi misiva sino que cuando nos encontrábamos en el bar a la hora de la partida hacía la vista gorda. Yo le pagaba algún día el café pero él jamás me lo agradecía. Su silencio me dolía y pensaba que de nada habían servido mil conversaciones anteriores, ni siquiera ese gesto amable del café que estaba teniendo con él.
 

     Como decía mi primo Anselmo, el del pueblo, "no habiendo muertos de por medio" nada es tan grave como para no aceptar disculpas de alguien que tiene el generoso gesto de solicitarlas. No le estaba pidiendo la hora ni que me prestara un libro, le pedía disculpas por decir lo que pensaba de su hijo y, con ello, le mostraba mi voluntad de solucionar nuestro "encontronazo".
Me humillaba tanto su actitud que, finalmente, le tendí un puente de plata hacia el olvido en mi memoria.
 

     Si es que ya me pasó antes con Andrés, al que le dije que su chico era más torpe que un borrico...


*Con este relato participé (sin éxito) en la Comunidad "Escribiendo que es gerundio"
en la sección "Los refranes de tu vida".


 

40 comentarios:

  1. ¡¡¡¡Hola!!!
    Es que a los hijos no hay que mentarlos, jejejeje. Y parece ser que nuestro prota es reincidente.
    Me ha gustado mucho, suerte en el concurso.

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    1. Es eso, Gema. Que uno mismo puede decir lo que sea de los suyos, pero que no nos digan los demás nada negativo.
      Gracias por tus buenos deseos, pero ya luego añadí abajo, para que no hubiera dudas, que no obtuve premio.
      Un beso

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  2. ¿No estaría en el jurado Alfonso... o Andrés? Un abrazo

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    1. Me has hecho reír con tu ocurrente pensamiento. Gracias, Ester.
      Un abrazo

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  3. Yo pensé que te había pasado esto de verdad... Ya estaba preparando un arsenal de consejos que darte, cuando veo que este texto participó en un concurso jaja Me cortó la inspiración.

    Saludos y saludes!

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    1. Me encanta haberte causado ese "efecto sorpresa", y que sepas que tus consejos hubieran sido bien recibidos.
      Gracias, Julio D.
      Un beso

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  4. Dices sin éxito? Pues porque el jurado estaría comprado, porque menudo relato...del diez. Besos

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    1. Gracias por tu valoración, Marina, eres un encanto.
      Un beso

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  5. Ay qué susto!! Pensé que te había ocurrido de verdad jeje.

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    1. Ya eres la segunda persona que lo dice, pero no me ha pasado nada parecido (gracias a Dios).
      Gracias por tu comentario, Clara.
      Un beso

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  6. Ya te dije en la Comunidad que tu relato me había gustado mucho. Tras leerlo de nuevo aquí, te diré que me gusta más. Lástima que no se pueda premiar a todo el que se presenta.
    Un beso.

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    1. Agradezco mucho lo que dices, Rosa, pero los concursos son así. Es un tópico lo de que lo importante es participar, pero en mi caso se cumple porque me gustan los retos propuestos.
      Besos

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  7. ¿Pues que se pensaba?, jajaja, después de llamarle zoquete a su hijo. Supongo que había muchos relatos y no pueden ganar todos, pero como no conozco los otros, para mí el tuyo es el ganador.
    Besitos

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    1. Qué linda, Julia. Gracias por ser tan amable y benévola conmigo.
      Un beso enorme

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  8. Te iba a hablar de la diplomacia. :) un beso.

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    1. La diplomacia es un don que no tenía el protagonista, así que su parte de culpa tuvo.
      Un beso, Susana.

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  9. Hola Chelo, enhotabuena por tan estupendo relato.
    Un beso.

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    1. Me alegra que te gustara, ¡un beso Mari Carmen!

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  10. Como reflexión, y por la enseñanza que puedo extraer, me gusta mucho. Me identifico por completo con el protagonista de tu relato, como si hubieras contado un aspecto de mi personalidad, que, evidentemente, me ha producido quebraderos a mí y a alguno más. Aunque yo sí intento ser asertiva (a veces no puedo), pero sin renunciar a lo que pienso. Mi problema es que digo lo que pienso y no siempre pienso lo que digo.
    Enhorabuena, Chelo.

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    1. Me quedo muy contenta cuando leo que alguien se ha sentido identificado con algo que he escrito, así que gracias por lo que respecta a este particular.

      Si siendo asertiva (o intentando serlo) no se toma bien lo que uno dice y piensa, el problema es del otro. A mí me encanta encontrarme con gente así, gente que dice lo que piensa de buenas maneras, por supuesto, y también con cierto filtro.
      Diplomacia en exceso es un poco aburrida, ¿no crees? ;-)

      Estoy segura de que sí piensas lo que dices, Ángeles, claro que sí.

      Gracias por tu estupendo comentario.
      ¡Un beso enorme!

      Muchas gracias

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  11. Está narrado de tal mamera que pensé que era una anécdota tuya. Muy bien, Chelo.
    Saludos.

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    1. Pues lo tomaré como un mérito, Raúl O., ya que veo que reiteráis lo de creer que hablaba de una anécdota mía.
      Muchas gracias.
      Un beso

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  12. El final, el final ya es la pera, porque se meterá este señor donde no le llaman, es que con los hijos de los demás ¡Aaaah eso es lo que pasaaa! y lo de ser asertiva es lo que conlleva, mutis por parte de algunos, pero y lo bien que te quedas después de disculparte, al menos a mi me pasa. Genial tu historia, bueno la de él. Un abrazo

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    1. Si nadie le preguntó, mal hizo en hablar y mal del hijo del otro, estoy de acuerdo. Pero una disculpa merece, salvo excepciones, ser aceptada, porque implica el reconocimiento de que algo se ha hecho mal, y así es, te quedas muy a gusto cuando te perdonan. Si no...se debe pasar fatal fatal.
      Gracias, Eme, por tu valoración.
      ¡Un abrazo!

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  13. La sinceridad es loable siempre que no sea cruel. Y cuando están los hijos de por medio, mal me lo pones. Aunque entre amigos no deberían haber tabús ni temas intocables, duele recibir cierto tipo de críticas, aunque la amistad y las disculpas deberían estar por encima de todo.
    Aun así creo que tu amigo debería pensar antes de hablar.
    Un relato muy bien narrado y con un trasfondo muy acertado.
    Un abrazo.

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    1. Exacto,l a amistad está por encima de todas las cuestiones y rencillas. Igual el protagonista se pasó con el calificativo, pero rectificó y con el tiempo podría quedar en anécdota si se llega a perdonar. Cuando no se perdona y más tiempo pasa, las posturas se acaban volviendo irreconciliables.

      Gracias por considerar que está bien narrado, Josep Mº. Viniendo de alguien que escribe como tú, para mí eso un piropo ;-)

      Un abrazo

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  14. Estoy con Josep Mª en que la sinceridad es buena siempre que no sea cruel, a veces me he encontrado con personas que siempre van con "el yo soy muy sincero" pero que confunden sinceridad con mala educación. Es importante escuchar al otro y cuando nos ofuscamos no siempre lo hacemos, yo hay una frase que les comento mucho a mis hijos referida precisamente a que cuando suben las emociones baja la inteligencia.
    Y Chelo ya sabes que lo importante es participar, aunque ganar también nos gusta y está muy bien.
    Besos

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    1. Sí, a esos que van de abanderados de la sinceridad los llamaba "sincericidas" la psicóloga Laura Rojas Marcos. No todo se puede decir siempre, y menos según qué formas, e incluso me atrevo a decir que ni mucho menos "en caliente", porque como bien dices, baja la inteligencia.

      Tienes toda la razón. Como le dije antes a Rosa, me gusta mucho participar.

      ¡Moltes grâcies, Conxita!.

      Un beset enorme

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  15. ZOQUETE Y BORRICO, SON PALABRAS MUY FUERTES. JEJEJEJEJ. EXCELENTE TU RELATO.
    ABRAZOS

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    1. Claro, empleé palabras fuertes que pudieran molestar tanto como para crear una enemistad entre los protagonistas.
      Gracias por tu valoración, AdolfO.
      Un beso

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  16. Me siento identificada con el personaje protagonista de tu relato, yo también soy muy bocazas y no puedo evitar decir lo que pienso. Luego vienen las lamentaciones, pero soy así.
    Ocurrente aplicación la tuya de ese refrán.
    Un besote, compañera.

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    1. Te pasa como a Ángeles, pero yo creo que no sois bocazas. Sois sinceras, que no "sincericidas". Y si vienen las lamentaciones, como dices, es porque a las personas, en general, no les gusta escuchar verdades y después de decirlas te sabe mal por cómo se puedan sentir.
      Gracias por tu comentario tan personal, ¡un beso enorme, compi!

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  17. Y es que a veces hay que tener la boca cerrada, esta bien ser sincero pero hay que saber poner ciertos limites en ciertos temas como por ejemplo el tema de los hijos, cada uno los educa según su criterio y ahí nadie debe meterse.
    Muy bueno tú relato me ha gustado mucho Chelo. un beso. TERE

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    1. Claro, claro, en la educación de los hijos nadie es quién para meterse y menos aún para pronunciar calificativos del tipo del relato. Hay que saber dónde están los límites y si no, no meterse dónde a uno no le llaman.
      Gracias, Tere.
      Un beso muy grande.

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  18. Confieso que la protagonista de tu relato me estaba empezando a dar un poco de pena. Bocazas, con poca vista pero de buen corazón; una persona de ésas que tienen el carácter que tienen pero que sabe pedir disculpas. También confieso que con la frase final he comprendido que no tiene arreglo posible y que difícilmente va a cambiar jajajjaaja.

    Quizás ella pretendiera ser sincera, pero hay verdades que a los demás les duelen y que en nada ayudan, sobre todo cuando no nos han pedido opinión. No hay que confundir las cosas, creo yo :))

    Lo dije en su momento y lo repito, Chelo, me encanta cómo has aplicado el refrán al relato; creo que ha sido original y ocurrente. Por cierto, no estoy de acuerdo en que no hayas tenido "éxito" en el concurso ;)

    Un beso enoooorme y feliz tarde de domingo, ¡guapa!

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    1. Has resumido a la perfección lo que vengo diciendo en las respuestas a los comentarios.
      Y creo que has captado bien el carácter "bocazas" del prota, una persona que no 'mide' consecuencias pero que tiene buen fondo y quiere hacer prevalecer la amistad por encima de todo.
      Como no es perdonado, tiende ese puente de plata, qué remedio le quedaba al pobre...Tampoco se puede empeñar en conseguir algo que el otro no está dispuesto a darle.

      Eres amabilísima diciendo que no estás de acuerdo en que no tuve éxito en el concurso.
      Vale, si a ti y a alguna persona más de las que me habéis leído os ha gustado, consideraré exitoso mi relato, ¡mil gracias por ello!.

      Un beso gigante, Julita.

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  19. Pues me ha gustado mucho tu relato :D

    El caso es que no me siento identificado con el prota, pues yo sí que procuro ser asertivo todo lo que puedo. En lo que sí que me he visto reflejado es en lo del puente de plata: bastante poco tiempo pasamos en esta carcasa terrenal como para perderlo con quien no quiere disfrutarlo ^^

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    1. Gracias, Holden. La asertividad es una gran cualidad que seguro que te evita muchos conflictos, bien por ti.
      Y te doy la razón en cuanto a que no hay que perder el tiempo con quien no te concede sus disculpas, pues muchas veces (según de lo que se trate) con esa negativa la persona se califique sola.

      Muchas gracias por tu comentario, ¡un beso!

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  20. Chelo! :)

    Al principio creí que era una reflexión, no sé lo vi tan cotidiano, real, que digo a ver que le ha pasado, qué podemos hacer al respecto.

    Me ha gustado mucho la manera de narrar esta historia, sencilla y cercana.

    Un puntazo a favor de la sinceridad, siempre que no se escude uno en ella para crear conflicto.

    Muchos besos! ;)

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    1. ¡Hola Irene! me encanta verte aquí de nuevo con tus valiosos comentarios. Gracias por tu predisposición a "echarme un cable" pensando que me había pasado a mí la historia.
      Ciertamente ese "encontronazo" de la historia es algo que puede pasar a cualquiera en cualquier momento y hay que procurar que todos salgan indemnes del mismo.

      Muchos besos y hasta pronto, lindísima.

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