sábado, 21 de enero de 2017

A vueltas con la culpa (3ª parte y última)

Con este breve post termino con la crónica de la charla-coloquio que ofreció la psicoterapeuta Laura Rojas-Marcos sobre el sentimiento de culpa y a la que tuve el inmenso placer de asistir  el finalizado año (cosa que digo con ciert@ culpa rubor, dado el tiempo transcurrido). Aquí os dejo los enlaces de la primera y segunda parte.

Me voy a centrar en algo a lo que Laura dio especial importancia y que definió como un "acto precioso": el acto del perdón.

El perdó
n, dijo, da la oportunidad de pasar página, y esto lo consideró muy importante, aunque también cree que hay cosas que no se pueden perdonar. 
Ante la pregunta de una servidora de qué hacer cuando ante una petición de disculpas no se obtiene ni un ni un no ni todo lo contrario, ella es partidaria de "preguntar", pues cree firmemente en el poder la comunicación. 
Está claro que las personas son las que marcan los tiempos y no siempre estos coinciden, pero nada suele ser tan tan imperdonable como para que, quien pide disculpas, no obtenga al menos un "lo pensaré". 
Ahora bien, Laura también cree que puede que la otra persona (la que se niega a perdonar) sea orgullosa, y ahí hay que tomar, muchas veces, distancia.

Una señora del público le preguntó sobre qué hacer con esas personas que perdonan pero no olvidan, y creo que ya comenté en las partes anteriores que Laura considera que estamos ante personas rencorosas, pero de esas que, además, echan en cara lo sucedido siempre que pueden.  
De lo que no hay duda es de que hay cosas que hieren mucho, pero no hay que ser víctimas de esas experiencias. 
"Forman parte de nuestra biografía, pero no nos tienen que definir"sentenció.

Concluyo (de la misma forma en que ella lo hizo) diciendo:



"Todo lo que nos guardamos dentro hay que procesarlo porque lo que se queda en la cabeza o en el corazón, por algún lado acaba saliendo". 


36 comentarios:

  1. El perdon es, a todas luces, imprescindible para mantener una buena higiene mental. Sin él nos volveríamos locos, el rencor no es bueno nunca. Muy sensata esta mujer :)

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    1. Eso mismo creo yo, Holden. Sin el perdón no se puede avanzar, porque es el que permite hacer borrón y cuenta nueva.

      A mí Laura me pareció una mujer fantástica, a la que (sin dudarlo un segundo) volvería a escucharla encantada.

      Muchas gracias por tu comentario tan sensato, ¡un beso!

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  2. Muy cierto todo lo que expones pero aceptemos que perdonar es algo que requiere de un gran esfuerzo cuando el daño causado fue mayúsculo. Yo creo que aunque se perdone con sinceridad, es decir con verdaderas ganas de pasar página y rehacer la relación perdida por el agravio sufrido, es imposible borrarlo de la mente. Algo siempre queda aunque hagamos ver que lo hemos olvidado. Puedes, por ejemplo, perdonar a tu pareja de una infidelidad pero (no me he encontrado jamás en esa tesitura) pero creo que siempre quedará ese poso amargo. Incluso puede ser que la relación de pareja ya no sea exactamente como lo fue antes. Quizá es que soy rencoroso, no lo sé.
    Siempre he dicho que el Mandamiento más difícil de cumplir es "amar al prójimo (algo quedó de mi educación católica), así que perdonar al prójimo que te ha ofendido queda en el mismo saco.
    Un abrazo y "perdona" el rollo, jaja

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    1. Se me quedó el mandamiento a medias, jaja:
      "Amarás al prójimo como a ti mismo" En eso radica la dificultad.

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    2. Tu comentario me ha hecho pensar que, según qué cosas, perdonamos más fácilmente o no, pero según también qué cosas, las olvidamos pronto o no las olvidamos jamás.
      No sabría si eso llamarlo "rencor". Creo que no, porque consideraría "rencorosa" a la persona que se las guarda o apunta todas y siempre.

      Indefectiblemente, las relaciones (del tipo que sean) quedan 'marcadas' tras algún episodio de este tipo, y usaré el típico símil de algo que se rompe y lo pegas o del papel que se arruga y luego ya no queda liso.

      Y estoy de acuerdo contigo en meter en el mismo saco todo: amar como quieras que te amen y perdonar si quieres también que te perdonen. Es éste muy buen consejo (el que encierra el Mandamiento), Josep Mª. Esto también me da qué pensar: seguro que esas personas que no perdonan SÍ quieren que los demás les perdonen, y les disgusta el hecho de que no se tengan en cuenta sus palabras.

      Y no tengo nada que perdonarte, amigo, al contrario, agradecerte tu fabuloso comentario.

      ¡Un beso y que tengas buen día!

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  3. Qué buena charla. http://diariodemivida8.blogspot.com.es/
    Besos. Susana

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    1. Gracias, Susana, por tu paso por mi blog. Visitaré el tuyo también ;-)
      Besos

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  4. No seré yo quien le enmiende la plana a Laura Rojas-Marcos, pero no estoy muy de acuerdo con tachar de rencorosas a las personas que perdonan pero no olvidan.
    Puedes perdonar pero quizás el no olvidar protege para futuros daños, creo que la memoria en los seres humanos sirve para aprender de la experiencia y no tropezar dos veces en la misa piedra.
    Genial broche de una charla que fue muy interesante, gracias por traérnosla.
    Un beso grande.

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    1. Yo creo que ella se refirió más al caso concreto de la señora, al caso de esas personas que sacan a relucir los trapos sucios cada vez que pueden (quizás no lo expresé yo bien). Yo tampoco lo creo, precisamente por lo que tú dices.
      Si tenemos memoria, sin duda recordamos. El quid está en el 'uso' que hacemos de ese recuerdo, creo yo, porque si es con fin de "machacar" al otro y de hacerse, a la vez, uno la víctima, ahí sí veo rencor (y seguro que tú, conociéndote, también).

      Muchas gracias a ti por tu comentario, vistas las dificultades que estoy teniendo con Blogger que no me actualiza las entradas.

      Muchos besos, compi.

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  5. Hola Chelo! Fantástica tu parte final de la charla-coloquio de Laura. Qué complicado es perdonar..pero más difícil es olvidar! Eso es lo que me sucede a mi..pero en plan te guardo un odio y rencor de por vida! Sino en el sentido de que si hay alguien que de forma repetitiva me hace daño..upps!! Gato escaldado del agua caliente huye!!! Y tiro por otro lado!!
    El perdonar es un don que debería llevarse más a cabo en la sociedad de hoy día!!
    Un abrazo caluroso que viene genial para estos días de tanto fríoo!!!

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    1. Gracias mil por tu comentario, Gemita. ¿Ves? a mí no me resulta difícil perdonar. Otra cosa es olvidar...En mi opinión hay cosas que no se perdonan porque nadie viene a pedirte perdón, y eso sí que es inolvidable.
      Cuando es algo repetitivo, lo mejor es poner tierra de por medio, como dices.

      Y coincido contigo en que se debería practicar más y mejor andaríamos todos indudablemente.

      ¡Un besito y agrígate mucho!

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  6. Me he leído las tres entradas que has hecho acerca de este coloquio sobre la culpa y no tengo más que agradecer que lo hayas hecho. Es muy interesante lo que se dice acerca de este sentimiento que a veces puede llegar a tener una intensidad tremenda, que puede durar una vida. Y que es mucho más común de lo que a veces creemos. Es un placer venir a tu sitio y encontrar estos temas tan interesantes que hacen a la comunicación entre las personas, y a reflexionar sobre las prácticas que puedan mejorar nuestras relaciones como seres humanos. Felicitaciones.
    Un beso Chelo.
    Ariel

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    1. Muchísimas gracias a ti, Ariel, por leer las tres partes de un tirón y por tu comentario acerca de mi 'casa'.
      Tienes razón, hay gente que tiene de por vida ese sentimiento de culpa. En esos casos yo soy de la opinión de que hay que "desatascarla" cuánto antes, porque la culpa corroe y empobrece a quien la padece.

      La verdad es que me gusta compartir todo lo que me resulta interesante y puede generar 'debate' en el mejor sentido de la palabra, aunque hay veces (muchas) que lo no interesante también, para qué lo voy a negar.

      Un beso y feliz tarde

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  7. Muy bueno. Hace mucho bien leerlo, pues gente con habilidad para manipular hace mucho daño, si se lo permitimos, cuando optamos por tomar distancia y ponernos a salvo.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias, Sara. La verdad es que, como en tantos temas, hay cosas que de obvias que son las olvidamos. Pero, sin duda, hay que alejarse de personas manipuladoras o, cuanto menos, 'detectarlas' y no dejar que se salgan con la suya, pues muchas veces en cuestiones de culpa intentan "girar la tortilla" ;-)
      Muchos besos, y feliz domingo.

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  8. Desde luego el tema del perdón es un tema complejo y difícil pero si tengo muy claro y vaya por delante que no soy rencorosa, que perdono pero no olvido, no por nada si no porque creo que es un mecanismo de defensa el no olvidar por el daño que nos puedan producir de nuevo en un futuro, eso si, perdonar perdono siempre, porque de que sirve guardar rencor y estar mal con la otra persona? nada, solo te amargas. También es cierto que va a depender claro esta del hecho que ocurra, porque por ejemplo para mi en la pareja es super importante la fidelidad y te puedo asegurar que esa si no que la paso ni la perdono, o por ejemplo que ya me a pasado con una persona, que hablen mal de una amiga en común a la quiero mucho y la ponga de vuelta y media y le haga daño y te aseguro que eso tampoco lo perdono, a la gente que quiero que no me la toquen porque no perdonaré jamas, y olvidar tampoco.
    Perdona el rollo pero es que da para mucho. un beso y me alegra verte de nuevo. TERE.

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    1. Te entiendo perfectmente, Tere. A mí el hecho de que no olvides (ni perdones) el daño que se hace a los que tú quieres, no me haría considerarte una persona rencorosa.
      Yo este adjetivo, como dije antes, lo emplearía más bien para esas personas que se las 'apuntan' todas y, encima, te la devuelven siempre que pueden.
      Y 'perdonada' estás porque de rollo nada, me ha encantado tu comentario, ¡gracias!
      Un beso

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  9. Pienso que se debe perdonar y aunque en tu memoria permanezca el hecho, no tener nunca rencor, no es fácil pero hay que intentarlo.

    Un abrazo.

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    1. Es que el rencor daña más a quien lo sufre que al otro. Es por bien de uno mismo no guardarlo, ¿no?
      Un beso, Conchi

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  10. Hola Chelo, buen broche con esta entrada a esa charla y sí blogger está haciendo de las suyas.
    El rencor, las deudas pendientes, ese no perdonar acaban dañando más al que lo sufre que a la persona objeto de ese rencor, porque no consigue olvidar y por tanto es como seguir preso de esos sentimientos.
    El perdón debe buscarse sobre todo y aunque suene a egoísta, por uno mismo, respetando los tiempos de cada persona para poder avanzar sin lastres.

    Sobre ese perdonar y no olvidar, estoy con Kirke en que no necesariamente eso responde a una persona rencorosa, tal y como tú especificas, se tiene que diferenciar de aquellos que viven esperando devolver las ofensas, a mi me parecen situaciones muy distintas. Para mi el que vive esperando devolver las ofensas no ha perdonado, otros en cambio perdonan y pasan página aunque no olviden. En la profundidad de ese no olvidar y las acciones que conlleva es donde a mi me parece que está la diferencia.
    Lo cierto es que dejar atrás, perdonar, es una buena manera de encarar el presente sin cargas.

    He disfrutado mucho de esta charla que tan bien has resumido, me he sentido como si hubiera asistido.

    Un beso guapísima





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    1. Mira, justo esto le acabo de decir a tu tocaya, Conchi.
      Pero tú lo has explicado a la perfección con ese matiz de "seguir preso" del sentimiento del rencor.
      Efectivamente, hay que soltar lastre. El rencor es una piedra pesada que lleva en su interior el que lo sufre, y digo yo ¿para qué cargar con ella? Además no lo acabo de entender: el que la lleva espera la ocasión para lanzarla, pero una vez lanzada, vuelve a cargar con ella. Un poco absurdo lo del rencor, ¿no?

      Gracias por tu empatía, Conxita, y por tus bonitas palabras.

      ¡Un beset gegant!

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  11. Yo es que el perdón lo relaciono con la religión. Dios o el sacerdote en el confesonario, te perdonan tus pecados y quedas limpio de ellos, pero yo no soy Dios para perdonar a nadie (se lo digo a mis alumnos cuando hacen algo mal y dicen ese "perdona" que les sale a los pobrecines, y como saben que no soy creyente, nos morimos de risa). Yo no perdono, otra cosa es que no esté siempre recordando o enfadada por el mal que me hayan hecho. Si ha sido sin mala intención, sin querer hacer daño, lo paso y me comporto como si no hubiera sucedido (como si lo olvidara). Ahora, si me lo han hecho a propósito y con mala idea, no solo soy rencorosa, soy vengativa. Vamos que el que la hace, la paga. Soy así de mala, qué le voy a hacer.
    Un beso.

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    1. Qué vas a ser mala tú, Rosa...Comprendo lo de que tú no crees ser nadie para perdonar, pero con esos "perdona" que muchas veces usamos lo que pretendemos es hacer saber al otro que somos conscientes de haber causado un daño o actuado mal y que lo lamentamos. Reconocer eso ante el otro es importante porque nos 'humaniza'. Yo, al menos, así lo creo.
      Y cuando el daño del otro es 'a propósito'(y dices ser vengativa, cosa que no me creo...), yo soy de las que piensan eso de que cada cual lleva en el pecado su penitencia.
      Como sigue diciendo mi abuela, el dormir con la conciencia tranquila alarga la vida ;-)

      Un beso, amiga

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  12. Uy, fui a ponerte espontáneamente el mensaje y me tropecé con el de Rosa (los demás no los he leído) y como tampoco soy creyente (y medio o poco filósofa) me quedé reflexionando en lo del perdón. Debo seguir pensando más en ello.
    Ahora lo que se me ocurre es que el perdón es una palabra que equivale al "borrón y cuenta nueva". Más o menos. Supongo que esto se podrá hacer si el daño que te han causado no es constante en el tiempo, no es grave ni malintencionado. Y creo que, al revés del dicho popular, se puede perdonar en el sentido de disculpar, racionalizar, justificar ese daño pero, sin embargo, no olvidar (depende de la gravedad, claro), pues ya hay una prevención instalada en la memoria hacia esa persona y, cuando salga el tema, te puede venir el dolor que te ocasionó.
    A mí me parece complicado ser rencorosa y no tengo memoria para llenar el "debe" en lo que me han hecho los demás o será que he tenido suerte en la vida y no me he tropezado con nadie que quiera perjudicarme con intención. No tengo ahora consciencia de eso. Sí gente que comete torpezas con sus palabras o actos, que puede perjudicarte, quizá ella sin saberlo. Pero, como yo, con la misma, voy y le digo a la persona en cuestión lo que me molestó no se me queda nada dentro. No guardo porque antes comunico y, en sentido contrario, no me importa disculparme ni pedir perdón yo a mi vez. Si creo mucho en el valor de las palabras para aclarar y exponer la postura de cada uno. Bueno, Chelo, muchas gracias (y a Rosa Berros también) por darme material para reflexionar.
    Un abrazo.

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    1. Un fallo en lo que dije: el dicho popular habla de "perdono pero no olvido". Pues será.

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    2. De acuerdo contigo al cien por cien, Ángeles, pues vengo a ser como tú, no me quedo nada dentro ;-)
      No hay nada como hablar y aclarar, y pedir perdón si hace falta, y disculpar siempre que se pueda.

      Es verdad lo que llamas la "prevención instalada en la memoria", que te mantiene un poco en guardia de cara a los que te la han jugado alguna vez, más como mecanismo de defensa que de ataque, creo yo.
      Con los que acostumbran a 'jugártela' a menudo y con cosas serias, mejor poner distancia como decía ella, Laura. En estos casos, el borrón y la cuenta nueva va más con la persona que con el hecho.
      Todos nos podemos equivocar y del agrado de todos sería que nos disculparan, o sea, todos en el mismo saco como decía Josep Mª.

      Gracias por tu profunda reflexión sobre el tema, linda.

      ¡Un beso!

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  13. Hola!!!! Qué buenas estas entradas de la charla.
    Estoy con la mayoría, no me considero rencorosa y por regla general perdono pero hay cosas que no podría perdonar o al menos olvidar, por ejemplo una infidelidad (que no he vivido o al menos no me he enterado) creo que la pareja se resiente y no es que saquemos trapos sucios, es que ante la mínima cosa que nos parezca sospechosa ya estaríamos pensando que nos engañan. Y si alguien hace daño a los míos...ahí me sale la vena macarra.
    Besos.

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    1. Jajaja, me ha hecho gracia lo de la vena macarra, no te imagino Gema ;-)
      Sí, tienes razón; hay cosas que quiebran la confianza y ésta es muy difícil de recomponer.
      Y que nos toquen a los nuestros, eso ya es lo peor, porque duele más que todo el daño que nos puedan ocasionar a nosotros.

      Gracias por tus palabras, ¡un besazo!

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  14. El perdón es la llave para conseguir superar mucha limitaciones que nos hemos impuesto.
    Besos

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    1. La llave maestra, diría yo, porque el NO perdón es una pared de hormigón entre el que daña, queriendo o sin querer, y el que sufre el daño.

      Gracias, Ilesin. ¡Un beso!

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  15. Ya o dijo Jesucristo: "Hay que perdonar al prójimo hasta setenta veces siete" lo que no dijo nada fue de olvidar.
    Hay agravios que son pasajeros, débiles en su intención de hacer verdadero daño al receptor.
    Esos son fáciles de perdonar y olvidar como algo pasajero y sin la mayor importancia.
    Otros males mayores y no me refiero a un golpe en el coche o un insulto o un encontronazo vecinal en una reunión de bloque. Me refiero a un Holocausto, a un genocidio, a un maltrato de género o un asesinato. Al abuso de un menor y la explotación infantil. A la trata ce blancas y la extorsión, y terrorismo gratuito... A miles de actos que a diario se dan en nuestro entorno (Otra cosa es que queramos verlos) y que no digo que no haya que perdonar por higiene mental como decía Holden. ¡Pero nunca olvidar! como recuerda Kirke. Pues en el olvido radica la repetición del agravio, de la ofensa, de la injusticia y del crimen cometido por los prepotentes, soberbios y orgullosos individuos que parecen estar por encima de todo y todos. Y a estos hay que recordarles con "Memoria histórica" lo que ocurrió y no queremos que se repita.
    Y termino, que me enciendo, y esos sería imperdonable por tu parte.
    Besos Chelo y gracias por este resumen de una charla tan enjundiosa.

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    1. Sé cómo eres y comprendo que te enciendas y que lo manifiestes, aquí y dónde sea. Hablas de unos daños de tales dimensiones que ni ahí olvido ni nada.
      En estos casos, lo importante también es tomar conciencia a nivel individual.
      Y tienes toda la razón, hay cosas que no podemos permitir que se repitan. Como decía Edmund Burke: “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada".

      Gracias a ti, amigo, por tu comentario.
      ¡Un beso muy fuerte!

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  16. Generalmente yo perdono para mis adentros. La persona en cuestión nunca se entera. Sé que estoy mal, que hay que comunicarlo para que ambas partes encuentren alivio.

    Más saludos, chelo.

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    1. No está mal del todo, Julio D. porque es la actitud lo que cuenta.
      Yo me veo recientemente en la situación que describes: una persona me dio un 'golpe bajo', en un momento de debilidad mío, hace un par de días, y yo la he perdonado para mis adentros (como tú dices), e incluso estoy bien con ella. Sin embargo, esa persona sigue demostrándome arrepentimiento con sus palabras y actos; quizás debería decirle: "¡¡¡pero si hace días que te perdoné!!!" , más que nada para que esa persona encuentre alivio, como tan bien afirmas ;-)

      Muchas gracias por tu escueto pero práctico comentario.
      Un beso

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  17. ¡Buf! Qué complicado es perdonar algunas veces. En relación al perdón, hay un fragmento de la película "Human", que siempre me ha sobrecogido y también hizo que me cuestionara la idea de que hay cosas imperdonables. Te dejo el enlace por si te apetece verlo. Es brutal.
    https://www.youtube.com/watch?v=Cb4qu5cyNo0

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    1. He visto el testimonio que aparece en el enlace y me ha sobrecogido. Me ha hecho pensar que hay personas sin límites en su capacidad de perdonar, o mirándolo desde otra óptica, en su capacidad de amar; realmente la naturaleza humana no deja de sorpender.

      Gracias por enviármelo. Pienso ver la película entera.

      Un beso, Desbordamientos P.

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